El hombre que ha navegado la complejidad de las relaciones corporativas y gubernamentales para que este proyecto "Greenfield" —el primero en el país en 15 años— sea hoy una realidad tangible.
Con las pulsaciones todavía aceleradas por la inauguración, Rodiño nos recibe en una planta que no solo fabrica camiones, sino que redefine el concepto de soberanía industrial en la región. El origen de una independencia estratégica
Revista RA, se habla mucho de este hito, pero pocos entienden el proceso interno. ¿Cómo se gestó el paso de compartir casa en Virrey del Pino a tener este Centro Industrial propio en Zárate?
Gonzalo Rodiño: Es un proceso que debemos mirar con perspectiva histórica. Todo comenzó con la creación del grupo Daimler Truck a nivel global y su separación del grupo Mercedes-Benz. A partir de ahí, Mercedes-Benz Camiones y Buses nació como una filial local independiente. Durante 75 años, compartimos la histórica planta de Virrey del Pino —la primera de la marca fuera de Alemania—, pero para construir nuestro propio futuro necesitábamos nuestro propio destino. Zárate es, literalmente, nuestra "casa propia".
R.A.: ¿Cuál fue tu sensación al ver este complejo terminado, sabiendo que hace poco más de tres años aquí solo había pasto?
G.R.: Es una emoción difícil de describir. Fueron años de trabajo intenso desde que adquirimos el predio. Ver una fábrica construida totalmente de cero en nuestro sector es algo que no ocurría hace 15 años en Argentina. Es la culminación de un ciclo de inversión de 110 millones de dólares y el inicio de una era donde tenemos un enfoque 100% dedicado a camiones y buses.
R.A.: La elección de Zárate parece responder a una lógica quirúrgica de logística. ¿Cuáles son los beneficios reales de estar aquí, en el kilómetro 90?
G.R.: La ubicación fue una decisión estratégica aprobada por nuestra casa matriz en Alemania tras comprobar su eficiencia. Estamos a solo 10 kilómetros del puerto de Zárate y sobre una de las dos vías de comunicación más importantes del país, que conecta el centro con el norte.
Esto ha tenido un impacto abismal en nuestra logística de repuestos. Desde que nuestro centro de autopartes empezó a operar aquí en diciembre de 2024, logramos que cualquier repuesto llegue a cualquier punto del país en un máximo de 48 horas, y la gran mayoría en apenas 24 horas.
Además, facilita enormemente el flujo de piezas con Brasil, que es clave para nuestra producción.
R.A.: Hoy fabrican los modelos Accelo, Atego y chasis de buses. ¿Hasta dónde puede crecer esta planta?
G.R.: Hoy arrancamos con la misma operación que teníamos, pero el diseño de esta planta es radicalmente distinto: fue concebida con la flexibilidad para adaptarse a nuevos modelos y tecnologías. Si trabajáramos en tres turnos, nuestra capacidad instalada llegaría a los 10.000 vehículos anuales. Zárate es una plataforma escalable. Hoy hacemos motores diesel, pero mañana podemos integrar tecnologías de movilidad eléctrica, algo para lo que ya estamos preparados.
R.A.: ¿Cómo se integra el programa REMAN en este nuevo ecosistema?
G.R.: REMAN es un motivo de gran orgullo. Somos la única empresa automotriz en el país que tiene una planta de remanufacturación dentro de su propia línea de producción.
No es solo un servicio para el cliente que busca una pieza con garantía de 0 km a un precio menor; es una declaración de principios sobre la economía circular. Recuperamos motores y cajas que vuelven a la ruta con los mismos estándares de calidad de Daimler Truck AG.
R.A.: Estamos hablando de una inversión privada mayúscula. ¿Cuál es el impacto en términos de empleo?
G.R.: Hoy el Centro Industrial Zárate sostiene a más de 500 empleados directos y genera más de 2.000 empleos indirectos a través de nuestra red de 45 concesionarios y proveedores. Pero más allá de los números, es trabajo de calidad. Muchos de nuestros empleados han viajado a Brasil a capacitarse para liderar estas nuevas líneas.
R.A.: La presencia de los máximos CEOs globales de Daimler Truck en la inauguración fue una señal política fuerte. ¿Cómo ven a la Argentina desde Alemania?
G.R.: El respaldo fue total. Que estuvieran aquí los "número uno" mundiales del negocio de camiones (Achim Puchert) y de buses (Till Oberwörder) demuestra que confían en el legado de 75 años que tenemos en el país. Ellos se fueron sorprendidos y muy contentos con lo que construimos aquí. Zárate posiciona a Argentina como un pilar clave de las operaciones regionales en América Latina.
R.A.: ¿Zárate nace con vocación exportadora o el foco sigue siendo el mercado interno?
G.R.: Absolutamente exportadora. Nos ubicamos aquí pensando en desarrollar un perfil exportador más robusto. Ya hemos realizado exportaciones puntuales de chasis de buses a México, y el objetivo es que desde Zárate empiecen a salir camiones y buses armados para toda la región. Tenemos el liderazgo en el mercado local —donde 1 de cada 3 camiones y 2 de cada 3 buses son Mercedes-Benz—, pero el desafío ahora es hacer crecer la planta hacia afuera.
R.A.: ¿Qué nuevos modelos podrían fabricarse en Zárate a futuro?
G.R.: La inauguración del Centro Industrial Zárate no solo representa el traslado de las operaciones de Virrey del Pino, sino la creación de una plataforma productiva moderna, flexible y escalable diseñada específicamente para el transporte del futuro. Aunque la producción actual se concentra en los camiones Accelo y Atego, junto a los chasis de buses OH y OF, la arquitectura de la planta permite la integración de nuevos modelos y tecnologías disruptivas conforme a la demanda del mercado regional.
R.A.: ¿Cuál es el mensaje para el transportista argentino qué ve el nacimiento de esta nueva estrella en Zárate?
G.R.: Que esta es una inversión para los próximos años, no para el corto plazo. Zárate es la garantía de que vamos a estar ahí para apoyarlos con productos de calidad y un servicio que minimice sus paradas técnicas. Como decimos internamente: los camiones y buses avanzan, y la Argentina avanza también.




















